Casi todo el material que circula sobre dejar el pañal gira alrededor del premio: la tabla de calcomanías, el dulce, el aplauso. La AAP plantea otra cosa, y la plantea con una razón: alcanzar el dominio es la mejor recompensa, y todo lo que se le ponga encima le quita el lugar.
Sección 01Premio no; elogio preciso sí
«Alcanzar el dominio es la mejor recompensa en el entrenamiento para ir al baño. Evite los premios y las penitencias.»
La AAP explica que, por tratarse de un paso hacia una nueva responsabilidad, los premios y los castigos distraen en lugar de motivar. Lo que sí recomienda es ser preciso con el elogio: no un «bravo» genérico, sino decir exactamente por qué está orgulloso —«estoy muy orgulloso de lo bien que usas el baño»—.
Sección 02Las palabras que se eligen
Antes de empezar, la AAP sugiere elegir las palabras que la familia va a usar para las partes del cuerpo, la orina y las evacuaciones, y evitar palabras negativas como sucio, travieso u oloroso.
Sección 03La bacinica
- Asiento del tamaño del niño, con contenedor extraíble.
- Los pies del niño deben alcanzar el suelo.
- Libros o juguetes para «el momento del baño» hacen más llevadero el rato.
- Sentarlo a primera hora de la mañana, como rutina.
- Los varones pueden orinar sentados primero y de pie cuando lo hagan mejor.

Sección 04Quién está a cargo
La idea que sostiene todo lo demás: la AAP propone pensar el entrenamiento como el dominio del baño y delegarle al niño el cuidado del asunto tanto como sea posible. Su razón es directa: si los padres están a cargo, hay menos espacio para que el niño tome el control.
De ahí sale también el consejo sobre la ropa interior: al empezar, cambiar a ropa interior de niño grande, porque el pañal y la ropa interior de entrenamiento desechable mandan el mensaje de que no está tomando el control.
Sección 05La lucha de poder que no se puede ganar
La AAP lo dice sin rodeos: los niños controlan cuándo y dónde hacen pipí y popó. Por eso las luchas de poder, la súplica, el ruego, las recompensas y los castigos impiden que el niño maneje su propio proceso. Algunos ponen a prueba los límites conteniendo las ganas; el camino es mantener la calma, no subir la apuesta.
Sección 06Higiene y miedos
- Las niñas separan las piernas y se limpian de adelante hacia atrás, para no llevar gérmenes del recto a la vagina o la vejiga.
- Niños y niñas aprenden a lavarse bien las manos al terminar.
- Algunos temen que el inodoro se lleve una parte de ellos o los succione. Dejarlos jalar la cadena les devuelve la sensación de control.
La página no fija edades: dice que cada uno se adapta a su ritmo y que hay que seguir las señales del niño. Y remite al pediatra ante cualquier duda o inquietud durante el proceso, sin poner condiciones para consultarlo.
Sin tabla de premios, con registro
Anotar cómo van los días sirve para ver la tendencia sin convertirla en un marcador delante del niño, que es justo lo que la AAP pide evitar.
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La AAP no describe qué hacer cuando ya se empezó con premios; lo que recomienda es evitarlos, porque distraen del logro en lugar de motivarlo. Su alternativa es el elogio preciso: nombrar exactamente lo que hizo bien.
Si el premio ya está en marcha, la parte aplicable es la otra mitad del consejo: no convertirlo en marcador ni en condición, y dejar que el niño lleve el proceso. Ante dudas del caso concreto, la propia página remite al pediatra.
La AAP recomienda evitar los premios y las penitencias porque distraen en lugar de motivar. Propone en su lugar elogios precisos, que digan exactamente por qué se está orgulloso.
Un asiento del tamaño del niño con contenedor extraíble, y sobre todo con los pies del niño alcanzando el suelo, según la AAP.
La AAP indica cambiar a ropa interior de niño grande al comenzar, porque los pañales y la ropa interior de entrenamiento desechable mandan el mensaje de que el niño no está tomando el control.
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