La rutina de la noche suele armarse por acumulación: lo que funcionó una vez se repite hasta que deja de funcionar. Dos pediatras, Laura A. Jana y Jennifer Shu, publicaron en el sitio de la AAP una versión ordenada en cuatro pasos que se recuerda fácil porque en inglés las cuatro empiezan con B.
Sección 01Los cuatro pasos
| # | Paso | Para qué está ahí |
|---|---|---|
| 1 | Baño | separa la comida del sueño |
| 2 | Cepillado | que el cepillo sea lo último que entra a la boca |
| 3 | Libros | el mejor sustituto de la toma de la noche como señal de consuelo |
| 4 | Hora de dormir | hacer bien la rutina y dejar que se duerma solo |
Sección 02Por qué el baño va primero
No está ahí por higiene, o no principalmente. Está para separar la comida del sueño: mete una actividad entre la última toma y la cama, de modo que dormirse deje de depender de comer.
Sección 03El cepillado, y una salvedad del primer año
La regla es que el cepillo, una toallita o una gasa sean lo último que entra a la boca en la noche. Con una salvedad que las autoras nombran expresamente: en el primer año, un chupón limpio sí puede ir después, porque la AAP lo asocia a protección adicional frente al síndrome de muerte súbita del lactante.

Sección 04Los libros ocupan el lugar de la toma
Es el paso con más carga y el que resuelve el problema real de muchas casas: si la toma de la noche era la señal de consuelo que anunciaba el sueño, quitarla deja un hueco. Las autoras proponen los libros como el mejor sustituto — la misma cercanía, la misma previsibilidad, sin la comida de por medio.
El cuento no es un premio al final del día. Es el reemplazo de la última toma.
Baño para separar la comida del sueño, cepillado al final de todo lo que se come, libros en el lugar que ocupaba la toma. Cambiar el orden desarma la lógica: leer antes de cenar es un buen rato, pero no es esta rutina.
Sección 05La cuarta «B» y su límite
Aquí las autoras son honestas: no se puede obligar a un niño a dormirse. Lo que sí está en manos de los papás es hacer bien los tres pasos anteriores y dejar que se duerma solo. La rutina prepara el terreno; el sueño lo pone él.
Es la propuesta de dos pediatras publicada por la AAP a partir de un libro suyo, no una declaración de política ni un método con resultados medidos. Y no sustituye las recomendaciones de sueño seguro que la propia AAP publica aparte.
Cuatro pasos que hacen dos personas distintas
La rutina funciona si es la misma cuando la hace mamá, cuando la hace papá y cuando la hace la abuela. Tenerla escrita en un solo lugar evita que cada quien arme su propia versión.
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Esta rutina está armada justo alrededor de ese problema. El baño existe para meter una actividad entre la comida y la cama, y los libros para ocupar el lugar que dejó la toma como señal de consuelo. No es quitar algo: es sustituirlo por otra cosa que cumpla la misma función.
Cuándo hacerlo y a qué ritmo depende de la edad y de cómo esté comiendo tu hijo, y eso se decide con su pediatra. Lo que esta rutina aporta es el con qué, no el cuándo.
Baño, cepillado, libros y hora de dormir, en ese orden, según la rutina publicada por la AAP.
Porque sirve para separar la comida del sueño, metiendo una actividad entre la última toma y la cama.
La regla es que el cepillo, una toallita o una gasa sean lo último que entra a la boca en la noche, con la salvedad del chupón limpio en el primer año, que la AAP asocia a protección adicional frente a la muerte súbita del lactante.
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