Nadie llega preparado a esto. Un recién nacido pesa tres kilos, tiene los dedos del tamaño de un grano de arroz y sus uñas ya están largas desde el primer día. Y no perdonan: si te atrasas una semana, la cara del bebé te lo cobra con dos rayones.
Es el dato que publica la AAP. Por eso la cuenta no es mensual: hay que cortar o limar al menos una vez por semana.
Sección 01El momento: cuando está dormido
La primera indicación de la AAP no es sobre la herramienta, es sobre la hora. Con el bebé despierto, la mano se mueve; con el bebé dormido, no. La siesta profunda de la tarde es el mejor rato del día para esto, y no hay que sentir que se le está haciendo algo a escondidas: es exactamente lo que recomienda hacer.
Sección 02La técnica, paso por paso
- Sostén el dedo con firmeza
Con tu mano libre, aísla el dedo que vas a cortar. Si tienes los cuatro juntos, en algún momento se mueve el que no es.
- Retrae la piel de la punta
Este es el movimiento que evita el accidente. Empuja hacia abajo la yema para que la uña quede despejada y el cortaúñas entre limpio por los dos lados.
- Corta siguiendo la forma del dedo
En las manos, la curva natural. En los pies, recto, que es como se evitan las uñas enterradas.
- Lima las esquinas
La AAP lo pone como paso propio, y con razón: una esquina filosa rasguña igual que una uña larga.
Corte o lime las uñas de su bebé cuando esté dormido y sus manos no se muevan tanto.
American Academy of Pediatrics · HealthyChildren.orgSección 03Lo que no hay que hacer, aunque todo el mundo lo haga
Es una costumbre muy extendida —parece más suave que un cortaúñas— y la AAP advierte que puede provocar una infección. La boca de un adulto no es un instrumento limpio, y la uña arrancada deja bordes irregulares justo donde no se ven.

Sección 04¿Y los mitones?
Cubrirle las manos con mitones o calcetines resuelve los rayones y cuesta algo a cambio: durante esas semanas el bebé está aprendiendo del mundo con las manos. La AAP lo dice sin rodeos —conviene dejarlo explorar libremente— y sugiere, si los rayones siguen siendo un problema, limitar los mitones a las horas de sueño.
Pasa, y pasa hasta con manos expertas. Presiona con una gasa limpia hasta que pare. Si la zona se pone roja, se hincha o el bebé llora al tocarla en los días siguientes, eso ya no se resuelve leyendo: lo revisa su pediatra.
El truco no es el cortaúñas. Es empujar la yema del dedo hacia abajo antes de cerrar.
Ubicar la siesta profunda
Casi todo el chiste está en encontrar la siesta en la que de verdad no se mueve. En Kangu el sueño queda registrado día por día, y a las dos semanas se ve solo cuál es la siesta larga de este bebé en particular.
Ver Kangu
La AAP menciona las tres y no elige por ti: dice que un cortaúñas o unas tijeras cortan de forma más controlada que la mano, y que la lima sola alcanza para mantener el asunto bajo control.
En la práctica, la lima es la puerta de entrada: no puede cortar piel. Muchos papás empiezan ahí las primeras semanas y pasan al cortaúñas cuando le agarran el pulso.
Al menos una vez por semana, según la AAP: crecen alrededor de 0,1 mm al día y las de las manos son las que más rápido vuelven a estorbar.
La AAP no fija una edad: describe el corte de uñas como parte del cuidado desde el principio, porque muchos bebés nacen ya con las uñas largas. Si te da inseguridad la primera vez, es una pregunta corta para la consulta de la primera semana.
No. La AAP advierte que morder o pelar las uñas con la mano puede provocar una infección, aunque parezca más suave que un cortaúñas.
Sirven, pero la AAP recomienda no abusar de ellos: el bebé necesita las manos libres para explorar. Si los rayones siguen, sugiere usarlos solo mientras duerme.
Rectas, siguiendo el borde del dedo, que es como se evita que se entierren. Crecen mucho más lento que las de las manos.
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