La AAP tiene una página dedicada a volar con un bebé, escrita por dos pediatras, y su recomendación de fondo no es una lista de trucos: es que casi todo se decide antes de llegar al aeropuerto. Esto es lo que dice, y dónde hay que preguntarle a tu aerolínea porque la página está escrita para Estados Unidos.
Sección 011 · Desde qué edad
La AAP recomienda evitar volar con un recién nacido hasta que tenga al menos 7 días de vida, y dice que lo ideal es esperar a los dos o tres meses. La razón no es el vuelo en sí: viajar en avión y estar en aeropuertos concurridos aumenta el riesgo de que un recién nacido contraiga una enfermedad infecciosa.
«Lo ideal es esperar hasta que su bebé tenga dos o tres meses para volar.»
Sección 022 · El regazo no es el lugar más seguro
Aquí la AAP es directa: lo ideal es no sentarlo sobre tu regazo. Que la aerolínea no exija boleto para un menor de dos años significa que el bebé viaja en brazos, y si hay turbulencia podría no ser físicamente posible protegerlo. La turbulencia es, según la propia página, la principal causa de lesiones infantiles en un avión.
La forma más segura que describe es un sistema de retención infantil —silla de seguridad o arnés aprobado para aviones— instalado con el cinturón del avión. Dos cosas que conviene saber antes de empacar: los asientos elevadores no se pueden usar en vuelo, y no toda silla de coche está certificada para avión: hay que buscar en la etiqueta la leyenda que dice que el sistema está certificado para uso en vehículos motorizados y aeronaves.
Si no compras boleto para el bebé, la AAP sugiere preguntar si la aerolínea permite usar un asiento vacío para instalar ahí la silla, y evitar los días y horarios de más gente para que haya más probabilidad de encontrarlo.
La AAP habla de la FAA, de la TSA y del pasaporte estadounidense, y da los límites en libras. No hay forma de saber desde aquí qué exige una aerolínea mexicana: lo que aplica en tu vuelo se pregunta directamente a la aerolínea antes de viajar, y lo que aplica al cuerpo de tu hijo lo dice su pediatra.
Sección 033 · Qué asiento pedir
| Asiento | Qué dice la AAP |
|---|---|
| Ventana | el que sugiere. Si usas silla de seguridad, la mayoría de las aerolíneas piden instalarla justo ahí |
| Pasillo | puede ser peligroso: pasan las bebidas calientes, los carritos atrapan brazos y piernas, y está más cerca de lo que puede caer de los compartimentos de arriba |
| Mampara | más espacio, y es donde se anclan los moisés de las aerolíneas que los ofrecen |
| Salida de emergencia | descartado por razones de seguridad |
Y una obviedad que no lo es tanto al comprar en línea: asegúrate de que el asiento del bebé quede junto al tuyo.

Sección 044 · Dormir a bordo
La opción más segura sigue siendo el asiento de seguridad. Además de eso, la AAP describe tres alternativas que ofrecen algunas aerolíneas: el moisés que se fija a la mampara —que suele exigir que el bebé tenga menos de seis meses, pese poco y aún no se siente solo—, los asientos que se convierten en cama con extensiones bloqueables, y las extensiones inflables que en algunas aerolíneas puedes llevar tú (y que requieren que el bebé tenga su propio asiento).
Con las tres, la advertencia es la misma: en el despegue, en la turbulencia y en el aterrizaje el bebé va sujeto en su asiento o en tus brazos. Y las prácticas de sueño seguro no se suspenden en el aire: si duerme en tu regazo, hay que revisarlo seguido y cuidar que la cara no quede cubierta; si duerme sobre algún dispositivo, que sea firme y plano, sin ropa de cama blanda.
Sección 055 · El dolor de oídos
Los cambios de presión entre el oído externo y el medio molestan al despegar y al aterrizar. Lo que la AAP propone es sencillo: amamantar, dar biberón o chupón en esos dos momentos, porque tragar ayuda. Si el bebé tuvo cirugía de oído o una infección de oído en las últimas dos semanas, la propia página pide preguntarle al médico si puede volar.
Sección 066 · El ruido
Dato que casi nadie considera: el ruido en la cabina ronda los 100 decibeles y es todavía más fuerte durante el despegue. La AAP sugiere algodón, tapones pequeños o audífonos con cancelación de ruido para bajar la exposición, que además le facilita dormir.
Sección 077 · La pañalera y el control de seguridad
La fórmula, la leche materna extraída y el agua para mezclar están exentas del límite de 100 ml en el control de seguridad estadounidense, en cantidades razonables: van empacadas aparte y se declaran. Fuera de eso, lo que la AAP recomienda llevar: capas de ropa porque la temperatura de la cabina varía mucho, ropa que permita cambiar el pañal en un espacio diminuto, uno o dos cambios completos, bolsas de plástico para lo sucio, un cambiador desechable y distracciones —juguetes y libros—.
Sobre el pañal: cámbialo justo antes de subir. Muchos aviones tienen cambiador en el baño; si el tuyo no, pregunta a un auxiliar dónde puedes poner el tuyo. Y si terminas cambiándolo sobre la tapa del inodoro, la AAP pide sostener siempre al bebé con una mano.
La AAP lo dice sin rodeos: no uses difenhidramina para ayudar a que tu bebé duerma sin hablar antes con su médico. Puede tener efectos secundarios graves, sobre todo con dosis repetidas en vuelos largos, y hay niños a los que en lugar de darles sueño los pone más alertas. Si el médico lo autoriza, la propia AAP sugiere probarlo primero en casa. Cualquier medicamento, y su dosis, lo decide el pediatra de tu hijo.
Sección 088 · La hora del vuelo
La AAP no se decide entre día y noche, y explica por qué: después de las primeras semanas algunos bebés duermen mejor de noche que en la siesta. Su sugerencia práctica es volar en un horario en el que tu bebé suele dormir, o retrasarle una siesta hasta la hora del vuelo, avisando que un retraso puede voltear el plan: un bebé agotado a veces grita en lugar de dormir.
Y cierra con lo que más falta hace a bordo: que las miradas de desaprobación no te afecten. Los bebés lloran, y una de las mejores formas de calmarlo es que tú estés en calma.
El día de viaje no se te olvida
Con las tomas, los pañales y las siestas anotadas, en el aeropuerto no tienes que hacer cuentas de memoria: ves cuándo tocó la última y decides si conviene alimentarlo justo antes de despegar.
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Se puede, y muchas aerolíneas no exigen boleto para menores de dos años. Pero la AAP dice que lo ideal es no hacerlo: si hay turbulencia podría no ser físicamente posible protegerlo con los brazos, y la turbulencia es la principal causa de lesiones infantiles en un avión.
Si no compras el boleto, la propia AAP sugiere preguntar si la aerolínea te deja usar un asiento vacío para instalar la silla, y volar en días y horarios de poca ocupación para aumentar las probabilidades.
La AAP recomienda evitar volar con un recién nacido hasta que tenga al menos 7 días de vida, y señala que lo ideal es esperar a los dos o tres meses, porque volar y estar en aeropuertos concurridos aumenta el riesgo de una enfermedad infecciosa.
La AAP sugiere amamantar, dar biberón o usar chupón durante el despegue y el aterrizaje. Si el bebé tuvo cirugía de oído o una infección de oído en las últimas dos semanas, pide preguntarle al médico si puede volar.
En Estados Unidos sí: la AAP indica que la fórmula, la leche materna extraída y el agua para mezclar están exentas del límite de 100 ml, en cantidades razonables, empacadas aparte y declarándolas en el control. Para un vuelo desde México conviene confirmarlo con la aerolínea y con la autoridad del aeropuerto.
La AAP sugiere el de ventana y advierte que el de pasillo puede ser peligroso por las bebidas calientes, los carritos y los objetos que caen de los compartimentos superiores. Las filas de salida de emergencia están descartadas.
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