Alguien te dijo que a las siete. Alguien más jura que a las ocho y media. Tu mamá recuerda que a ti te dormían a las diez y saliste bien. Y en algún punto de la búsqueda aparece la frase mágica —«la OMS recomienda…»— que parece cerrar la discusión.
Fuimos a leer el documento. No la cierra: ni siquiera la abre.
La recomendación de 2019 fija cuántas horas duerme un bebé al día. En ningún renglón dice a qué hora acostarlo.
Sección 01Lo que la OMS sí dice
El documento es WHO Guidelines on physical activity, sedentary behaviour and sleep for children under 5 years of age, publicado en 2019. Habla de sueño en tres tramos de edad, y siempre en horas totales del día, no de la noche:
| Edad | Horas de sueño al día | Incluye siestas |
|---|---|---|
| 0 a 3 meses | 14 a 17 h | Sí |
| 4 a 11 meses | 12 a 16 h | Sí |
| 1 a 2 años | 11 a 14 h | Sí, y con horarios regulares |
| 3 a 4 años | 10 a 13 h | Puede incluir siesta, con horarios regulares |
La frase completa para el tramo de 1 a 2 años, traducida del original:
Dormir de 11 a 14 horas de buena calidad, incluidas las siestas, con horarios regulares para dormirse y despertarse.
OMS, Directrices 2019 — traducción propia del inglésSon horas totales. Si tu bebé de seis meses duerme nueve horas de noche y tres repartidas en siestas, lleva doce: está dentro. Contar solo la noche hace que casi cualquier bebé parezca dormir de menos.

Sección 02Lo que la OMS no dice
No hay una sola hora de reloj en todo el documento. Ni una recomendación de acostarlos temprano, ni una advertencia sobre acostarlos tarde. La guía se ocupa de cuánto duerme un niño y de qué tan parejo es su horario. La hora concreta la deja abierta, y no por descuido: depende de a qué hora se levanta la casa, de a qué hora llegan los papás y de cuándo cae la última siesta.
Y hay un matiz que casi nadie cita: la exigencia de horarios regulares aparece a partir del año. Antes de eso la guía no la pide. Un recién nacido no tiene con qué cumplirla.
La guía se ocupa de cuánto duerme un niño y de qué tan parejo es su horario. La hora concreta la deja abierta, y no por descuido.
Sección 03Entonces, ¿de dónde sale el «entre 7 y 8»?
De la práctica, no de un organismo internacional. Es el rango en el que muchas familias acaban aterrizando porque encaja con el último despertar de la tarde y deja un pedazo de noche a los adultos. Es un buen punto de partida y una pésima vara para medirse.
Si en tu casa funciona acostarlo a las nueve y el bebé completa sus horas, no estás haciendo nada mal. Si lo acuestas a las siete y a las once ya está despierto y de fiesta, la hora temprana no te sirvió de nada.
No da lo mismo, pero la respuesta no sale de la OMS: sale de tu casa. Lo que la guía fija es el total de horas del día, siestas incluidas, y ese total se alcanza con horarios muy distintos.
A partir del año sí pide algo concreto sobre el horario, y no es cuál sea: es que sea el mismo todos los días.
Sección 04El dato que se cita mal
Circula mucho una cifra de la Academia Americana de Pediatría: que la hora promedio para acostar bebés menores de seis meses son las 8:57 de la noche, en un rango de 7:00 a 11:30. La cifra existe y es de 2024. El problema es cómo se usa.
La hora promedio reportada para acostarse y despertarse fue 8:57 p. m. (rango 7:00–11:30 p. m.) y 7:06 a. m. (rango 5:00–10:30 a. m.), respectivamente.
Pediatrics, 2024 — traducción propia del inglésLa muestra del estudio fue seleccionada a propósito entre mamás que habían acostado a su bebé en una posición o un lugar no recomendados al menos dos veces en la última semana. Sirve para saber que ese rango de horas existe en familias reales. No sirve para decir «lo normal es acostarlos a las nueve», y menos para decidir la hora de tu casa.
El total del día, sumado solo
Cada siesta y cada tramo de noche que registras se suman en el mismo lugar. Al final del día tienes el número que la OMS pone en su recomendación —siestas incluidas— sin haber hecho una sola cuenta.
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Sección 05Qué hacer con esto hoy en la noche
- Escoge una hora que puedas sostener los siete días.
Una hora fija a las nueve funciona mejor que una que baila entre las siete y las diez.
- Cuenta el total, no la noche.
Suma siestas antes de concluir que duerme poco.
- Ajusta por señales, no por reloj.
Si llega peleado y con los ojos rojos, la hora le queda tarde; si tarda 40 minutos en caer, le queda temprano.
- Dale dos semanas a cualquier cambio
antes de decidir si sirvió.
Y si quieres saber cuánto duerme de verdad —no cuánto te parece que duerme—, registrarlo unos días es lo único que resuelve la duda. Es literalmente para lo que existe el registro de sueño de Kangu: al final de la semana ves el total real, siestas incluidas, y la conversación con tu pediatra deja de ser de memoria.
La OMS fija rangos por edad, siempre contando siestas: 14 a 17 horas de 0 a 3 meses, 12 a 16 de 4 a 11 meses, 11 a 14 de 1 a 2 años y 10 a 13 de 3 a 4 años.
No. En la guía de 2019 no aparece ninguna hora de reloj. Ese rango sale de la práctica de muchas familias, no de un organismo internacional.
La guía pide horarios regulares para dormirse y despertarse a partir del año. Antes de esa edad no lo exige, y un recién nacido no tiene con qué cumplirlo.
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