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Vínculo y crianza

Berrinches: por qué llegan justo antes de que aprenda a hablar

La AAP explica por qué el berrinche es parte normal del desarrollo entre el año y los tres, cuál es su relación con el lenguaje, las dos situaciones en las que no se ignora y ocho estrategias concretas.

Antonio Cano Zamora·Actualizado el 29 de agosto de 2026·5 min de lectura·3 secciones
Niño pequeño sentado en el piso de una sala con gesto de enojo y los brazos cruzados
Entre el año y los tres años, esto es desarrollo típico. Incómodo, pero típico.
La respuesta corta

Hay una explicación que quita mucha culpa de encima: muchos niños tienen más berrinches antes y durante el desarrollo del lenguaje. No es que se haya vuelto grosero — es que todavía no le alcanzan las palabras.

La AAP abre con una frase que conviene tener a mano para el súper, la fiesta familiar y el consultorio: «las rabietas o berrinches son parte normal del desarrollo». Ocurren sobre todo entre el año y los tres años, y suelen calmarse después de los 3 — aunque no desaparecen del todo.

Sección 01La explicación que casi nadie da

El dato más útil de toda la página es este: muchos niños tienen más berrinches antes y durante el desarrollo del lenguaje. La razón es directa — antes de poder expresarse con palabras se frustran, y el berrinche es la vía fácil que tienen para expresarlo.

Leído así, el berrinche deja de ser un problema de conducta y se vuelve un problema de ancho de banda: el niño tiene mucho más que decir de lo que puede decir.

Y no, no significa que le falte atención.

La AAP lo aclara expresamente, porque es el reclamo que más se escucha: que un niño tenga más berrinches que otro no significa que reciba menos atención. La personalidad influye, y los niños son distintos entre sí desde antes de poder hablar.

Sección 02Las dos situaciones que no se ignoran

Buena parte de los consejos sobre berrinches se resumen en «no le des cuerda». La AAP marca dos excepciones claras a eso:

En esos dos casos el berrinche no se ignora: se interviene. La distinción es la que evita que «ignorar el berrinche» se convierta en no hacer nada cuando sí hay que hacer algo.

Sección 03Los ocho consejos de la AAP

EstrategiaCómo se ve en la práctica
Elogiar en concretoPrestar atención al buen comportamiento y nombrarlo — no un «bien hecho» genérico, sino qué hizo bien.
Dar control sobre cosas pequeñasOfrecer opciones acotadas en lugar de preguntas de sí o no: «¿el suéter azul o el rojo?».
DistraerCambiarlo de habitación u ofrecerle otra cosa antes de que la escalada empiece.
Elegir las batallasY mantener la consistencia del día a día — la consistencia es la que hace que valga la pena elegirlas.
Conocer sus límitesUn niño cansado o hambriento no está en condiciones de negociar nada.
No ignorar golpes ni mordidasEs la excepción de arriba, y aquí vuelve como consejo.
Preparar el terrenoSi los berrinches aparecen con el hambre, una colación lista. Si aparecen con el cansancio, prioridad al sueño.
Darse un respiroTurnarse con la pareja o con un amigo cuando la frustración propia sube. Está en la lista de la AAP, no es un extra.

El berrinche no es un problema de conducta: es un problema de ancho de banda.

Persona adulta en cuclillas a la altura de un niño pequeño en una habitación luminosa
Ponerse a su altura no calma el berrinche, pero cambia la conversación de después.
Cuándo se lleva a la consulta.

La propia página pide hablar con el pediatra si alguno de los comportamientos preocupa. Los berrinches típicos de esta edad son parte del desarrollo; lo que no está en el guion —por intensidad, por frecuencia, por cómo termina— se comenta con él en lugar de resolverse leyendo listas.

Así lo resuelve Kangu

Casi siempre hay un patrón, y casi siempre es sueño o hambre

Dos de los ocho consejos de la AAP —conocer sus límites y preparar el terreno— dependen de saber cuándo pasan. Con la rutina y las siestas registradas, «siempre le da a las seis» deja de ser una impresión y se vuelve algo con lo que se puede planear.

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Pantalla de rutina de Kangu con los bloques del día del bebé organizados por hora.
Kangu · rutina del día.
Mi hija de dos años hace berrinches y su prima de la misma edad casi no. ¿Estoy haciendo algo mal?

La AAP responde justo a esa comparación: que un niño tenga más berrinches que otro no significa que reciba menos atención. La personalidad influye, y a esa edad las diferencias entre niños son enormes.

Lo otro que vale considerar es el lenguaje. La AAP señala que muchos niños tienen más berrinches antes y durante el desarrollo del habla, porque la frustración de no poder expresarse encuentra esa salida. Si algún comportamiento en particular te preocupa, esa es la conversación que sí conviene llevar al pediatra.

Preguntas frecuentes
¿A qué edad son normales los berrinches?

La AAP indica que los berrinches son parte normal del desarrollo y que ocurren sobre todo entre el año y los tres años. Suelen calmarse después de los 3, aunque no desaparecen del todo.

¿Por qué mi hijo hace berrinches justo ahora?

La AAP señala que muchos niños tienen más berrinches antes y durante el desarrollo del lenguaje: antes de poder expresarse con palabras se frustran, y el berrinche es la vía fácil que tienen para expresarlo.

¿Se debe ignorar un berrinche?

No siempre. La AAP marca dos situaciones en las que un berrinche no se ignora: cuando el niño corre riesgo físico —como salir corriendo a la calle— y cuando está golpeando, pateando, mordiendo o lanzando cosas.

¿Qué ayuda a que haya menos berrinches?

Entre los consejos de la AAP están elogiar en concreto el buen comportamiento, dar control sobre cosas pequeñas con opciones acotadas, distraer, elegir las batallas manteniendo la consistencia, conocer los límites del niño, preparar el terreno con una colación o con prioridad al sueño, y turnarse con otro adulto para tomar un respiro.

De dónde sale cada dato

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