La AAP lo plantea sin rodeos: por ser un niño pequeño o preescolar, carece de autocontrol para expresar su enojo con tranquilidad, y es probable y natural que ataque, golpee o muerda por frustración. Los arrebatos son normales, en especial durante los berrinches. Lo que sigue no es corregir a un niño malo: es enseñarle algo que todavía no tiene.
Sección 01Las reglas de la casa no se saben solas
«Los niños no conocen las reglas de la casa hasta que se les enseñan», dice la AAP, y lo pone como una de las responsabilidades importantes de la crianza. Dos indicaciones concretas: esconder o quitar las cosas valiosas que no queremos que toque —tocar y explorar es lo habitual a esta edad— y organizar un espacio en la casa donde pueda jugar con sus libros y juguetes.
Y cuando rompe una regla importante: amonestarlo de inmediato, para que entienda exactamente qué fue lo que hizo mal.
Sección 02Lo que sí funciona, según la AAP
| Situación | Qué recomienda |
|---|---|
| Amenazar («deja eso o ya verás») | «Las amenazas están sobrevaloradas.» Es más eficaz reforzar la conducta deseada y enseñar una alternativa: la próxima vez que estén enojados, que usen sus palabras |
| Distraerlo | vale, siempre y cuando no sea «sobornarlo» con dulces para que se comporte |
| Pleito entre niños | si es leve, mantener la distancia y dejar que lo resuelvan; intervenir si la pelea física sigue después de pedir que se detengan, o si un niño está agrediendo con ira incontrolable |
| Al intervenir | separarlos y mantenerlos así hasta que se tranquilicen; si fue muy violento, dar por terminada la sesión de juego. No importa quién «empezó» |
| En vez de pelear | enseñarle a decir «no» con voz firme, a dar la espalda o a buscar un acuerdo |
| Cuando le sale bien | elogiarlo y explicarle que se está comportando como una persona «grande»; reafirmar también cuando lo vemos amable |
La AAP añade dos cosas que apuntan al adulto, no al niño. Una: las pausas obligadas están bien y pueden usarse desde el primer año. Dos, y es la que más pesa: controlar el propio carácter. «Si usted expresa su enojo con tranquilidad y discreción, es probable que su hijo siga su ejemplo».

Sección 03Disciplina no es castigo
La AAP dedica un apartado a separarlos, porque muchos padres los tratan como sinónimos:
- Disciplina es una manera de enseñar y de mejorar la relación entre padres e hijos: se elogia al niño a la vez que se le dan instrucciones con tono firme, y la intención es mejorar su conducta.
- Castigo es aplicar una consecuencia desagradable. Es «tan solo una pequeña parte de la disciplina».
«Hasta los tres años de edad, y a veces hasta después, los niños simplemente no entienden el concepto de castigo.»
De ahí la conclusión de la AAP: poner límites es mucho mejor que el castigo, y la mayoría de los niños responde a límites claros, tranquilos y firmes. Y si hay que disciplinar, pide no sentirse culpable ni disculparse: si el niño percibe sentimientos encontrados, se convence de que lo que hizo estuvo bien.
La AAP enumera señales de advertencia —lesiones a sí mismo o a otros niños, ataques a adultos, que lo manden de vuelta de la escuela o le prohíban jugar, o el propio temor por la seguridad de quienes lo rodean— y señala que la más importante es la frecuencia de los arrebatos. Si el comportamiento agresivo preocupa o no se puede manejar en casa, quien lo evalúa es su pediatra.
Cuándo pasa, no solo que pasa
Los arrebatos casi nunca caen al azar: se juntan con el hambre, con el cansancio o con la hora del cambio de actividad. Cuando el día está anotado, ese patrón aparece solo.
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La AAP recomienda enseñar la conducta alternativa —«usa tus palabras»—, elogiarlo cuando la usa y poner límites claros, tranquilos y firmes, antes que castigar: hasta los tres años, y a veces después, los niños no entienden el concepto de castigo.
Entre las señales que la AAP pide llevar al pediatra están las lesiones a otros niños y que la escuela lo mande de vuelta a casa. Si eso está pasando, quien lo evalúa es el pediatra del niño.
La AAP indica que a esta edad el niño carece de autocontrol para expresar su enojo con tranquilidad, y que es probable y natural que ataque, golpee o muerda por frustración. Lo que recomienda es enseñarle a expresar sus sentimientos con palabras.
La AAP señala que las pausas obligadas pueden usarse en niños desde el primer año.
Según la AAP, la disciplina es una manera de enseñar que combina el elogio con instrucciones de tono firme; el castigo es aplicar una consecuencia desagradable y es solo una pequeña parte de la disciplina.
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