La AAP arranca su página con la frase más honesta posible: «aunque nadie tiene una bola de cristal para saber con certeza, existen formas para que los padres y los pediatras se formulen una conjetura bien fundamentada». Conviene leer las tres formas sabiendo eso.
Sección 011. La edad ósea: el método más preciso
El más exacto de los tres no se hace en casa: usa la edad ósea, que se determina con una radiografía de la mano. Es una herramienta médica, se pide cuando hay una razón para pedirla, y quien la interpreta es el médico.
Sección 022. Duplicar la estatura a los dos años
Es el método que todo el mundo ha oído: se toma la estatura a los dos años —a los 18 meses en las niñas, porque se desarrollan más rápido— y se multiplica por dos.
La AAP es explícita: este método se usa desde hace mucho tiempo, pero no tiene estudios que demuestren su exactitud. Sirve como juego de sobremesa; no sirve para preocuparse ni para tranquilizarse.
Sección 033. El promedio de los padres
Es el que sí trae una fórmula. Se suman las estaturas de mamá y papá en pulgadas, se dividen entre dos y después:
| Si es | Al promedio se le |
|---|---|
| Niño | suman 2½ pulgadas (6.35 cm) |
| Niña | restan 2½ pulgadas (6.35 cm) |
Y aquí viene el número que casi nunca se menciona cuando alguien reparte pronósticos en una reunión familiar: la AAP le pone al resultado un margen de error de unas cuatro pulgadas —10.16 cm— hacia arriba o hacia abajo. Es decir, un rango de veinte centímetros. Eso no es un pronóstico; es un vecindario.
Un margen de diez centímetros para cada lado no es un pronóstico: es un vecindario.

Sección 04Lo que sí es información: la gráfica de crecimiento
La AAP le dedica a esto más espacio que a los tres métodos juntos, y por buena razón. Medir estatura, peso y tamaño de la cabeza de forma periódica y anotarlos en una gráfica de crecimiento es lo que permite ver si el niño está creciendo como se espera. Los pediatras las usan en cada visita del niño sano.
La diferencia entre las dos cosas es de fondo: un pronóstico es un número que no se puede comprobar hasta dentro de quince años; una gráfica es un patrón que se puede leer hoy.
Sección 05Qué mueve la estatura, además de la genética
La genética suele ser el factor más determinante, y por eso el pediatra pregunta las estaturas de la familia y cómo crecieron los papás. Pero la AAP nombra otros factores que también participan:
- La nutrición.
- Las hormonas.
- Algunos medicamentos —señala el uso crónico de corticoesteroides—.
- Ciertas enfermedades crónicas.
- Algunas condiciones genéticas.
Esa conversación no se resuelve con una fórmula: se lleva a la consulta. El pediatra tiene la gráfica completa, conoce la historia de la familia y es quien puede pedir estudios si hacen falta. Un cálculo casero con veinte centímetros de margen no alcanza para tomar ninguna decisión.
La curva es el dato, no el número suelto
Con las medidas de cada consulta registradas, lo que aparece no es una cifra aislada sino la trayectoria. Es exactamente lo que la AAP describe cuando habla de la gráfica de crecimiento, y es lo que el pediatra mira en cada visita.
Ver Kangu
Antes que nada, revisa el margen: la AAP le atribuye a ese método un error de unos 10 cm hacia arriba o hacia abajo, así que el resultado que obtuviste describe un rango de veinte centímetros, no una estatura.
Lo que sí es información es la gráfica de crecimiento, y esa la tiene tu pediatra: si tu hijo viene siguiendo su propio patrón consulta tras consulta, eso dice mucho más que la fórmula. Y si hay algo que no cuadra, es él quien puede pedir la radiografía de edad ósea o los estudios que correspondan.
Es un método que existe desde hace mucho —a los 18 meses en las niñas, que se desarrollan más rápido—, pero la AAP señala expresamente que no tiene estudios que demuestren su exactitud.
Se suman las estaturas de ambos padres en pulgadas, se divide entre dos y se suman 2½ pulgadas (6.35 cm) si es niño o se restan si es niña. La AAP advierte que el resultado tiene un margen de error de unas cuatro pulgadas (10.16 cm) hacia arriba o hacia abajo.
Según la AAP, el que usa la edad ósea, determinada mediante una radiografía de la mano. Es un estudio médico: lo pide e interpreta el médico.
La AAP nombra la nutrición, las hormonas, algunos medicamentos —como el uso crónico de corticoesteroides—, ciertas enfermedades crónicas y algunas condiciones genéticas.
Crear mi cuenta gratis