Sección 01El dato que hay que tener enfrente
La AAP describe que más de 4.5 millones de personas en Estados Unidos sufren mordeduras de perro cada año; de las 800,000 que reciben atención médica, al menos la mitad son niños. En una estimación aparte, la AAP calcula 4.7 millones de mordeduras de perro al año y señala que alrededor de 6 de cada 10 son en niños.
Y lo importante no es el volumen, es el contexto: la mayoría ocurre durante actividades cotidianas y con perros que el niño conoce, incluida la mascota de la familia. En niños las lesiones tienden a ser más graves porque quedan a la altura de la cabeza, la cara y el cuello.
Estimación de la AAP para Estados Unidos. Casi siempre con un perro conocido, en una situación cotidiana.
Sección 02Las reglas de la casa
- Nunca dejes solos a un niño pequeño y a un perro, ni al de la familia. Esta es la regla que hace innecesarias a casi todas las demás.
- Nada de tira y afloja ni de jugar a luchar. Enseñan al perro a competir con el niño.
- No molestar a un perro que duerme, que está comiendo o que cuida cachorros.
- Con un perro ajeno: pedir permiso al dueño, dejar que el perro huela la mano y acariciar el lomo, evitando la cara y la cola.
- Si un perro gruñe: retroceder despacio, sin correr y sin sostenerle la mirada.
- Si tumba al niño: enroscarse como bolita y proteger la cara y los ojos con las manos.
Prevenir no es garantizar. Todos los perros pueden morder, incluidos los de razas descritas como afines a los niños. Las reglas reducen el riesgo; no lo eliminan.
Sección 03Si están pensando en adoptar
La AAP sugiere esperar a que el niño tenga la madurez para hacerse cargo del animal, alrededor de los 5 o 6 años. La razón es concreta: «a los niños más pequeños les cuesta distinguir a un animal de un juguete», y de ahí sale buena parte de las mordidas.
También hay una consideración de salud: si el niño tiene eccema, rinitis alérgica o asma, o hay antecedentes familiares fuertes de alergia, quizá no sea buena idea llevar una mascota a casa, y conviene consultarlo con el pediatra antes y no después. Y sobre reptiles: la AAP señala que todos pueden transmitir salmonela.

Sección 04Las alergias: no es el pelo
Esto se malentiende casi siempre. La AAP es clara: el pelaje no es la causa. Lo que desencadena la alergia son proteínas presentes en la caspa, la saliva y la orina del animal —Fel d 1 en los gatos, Can f 1 en los perros—. Son tan pequeñas y ligeras que flotan mucho tiempo en el aire y se depositan en las paredes, la ropa y otras superficies.
Estas proteínas son extremadamente pequeñas y livianas, por lo que flotan en el aire durante mucho tiempo y se depositan en las paredes, la ropa y otras superficies, incluso en hogares y edificios donde nunca hubo mascotas.
AAP · Niños con alergia a las mascotas: qué deben saber los padres, HealthyChildrenDe ahí se sigue lo otro: los perros y gatos «hipoalergénicos» son, en su mayoría, animales que sueltan menos pelo. No son animales sin alérgeno. Toda especie con pelaje tiene caspa, saliva y orina que lo transportan.
Sección 05Si hay una mordida o un rasguño
La AAP describe qué hacer: presión firme unos cinco minutos si hay sangrado, lavar de inmediato con agua y jabón, y llamar al pediatra siempre que la mordida corte la piel, por leve que se vea. El médico revisa el esquema de tétanos y la protección contra la rabia.
La AAP describe que alrededor de 50 de cada 100 personas mordidas por un gato desarrollan infección, contra 15 a 20 de cada 100 en mordidas de perro o de humano. Las bacterias del género Pasteurella viven en la boca de la mayoría de los gatos y de muchos perros, y los síntomas de infección suelen empezar rápido: hinchazón, enrojecimiento, calor y dolor. Qué tratamiento hace falta lo receta el pediatra.
Si el perro es ajeno, pide el comprobante de vacuna antirrábica y los datos del dueño y de su veterinario antes de irte. Es información que el médico va a necesitar.
Un perro conocido en un día normal: ese es el escenario de la mayoría de las mordidas, no el perro suelto de la calle.
Las dudas que salen a las once de la noche
«Le rasguñó el gato y ya está rojo» es justo el tipo de pregunta que aparece fuera de horario. Nomi te orienta sobre qué observar y cuándo llamar, sin sustituir a tu pediatra.
Preguntarle a Nomi
La recomendación de la AAP no hace excepción por temperamento ni por antigüedad: es explícita en que no se deja solo a un niño pequeño con un perro, ni con el de la familia. La razón es el dato mismo: la mayoría de las mordidas ocurren con perros conocidos, en actividades cotidianas.
Lo que sí ayuda es preparar la convivencia: que el perro tenga un lugar propio donde nadie lo molesta, que el niño aprenda a no acercarse cuando come o duerme, y que los juegos de forcejeo queden fuera.
Si quieres tener anotado cuándo pasó un rasguño o una mordida y qué se hizo, Kangu te lo guarda con fecha.
La AAP señala que ese término describe en su mayoría a animales que sueltan menos pelo. Todos los animales con pelaje tienen caspa, saliva y orina que transportan los alérgenos.
La AAP sugiere esperar a que tenga la madurez para hacerse cargo, alrededor de los 5 o 6 años.
Lavar de inmediato con agua y jabón y llamar al pediatra. La AAP describe que la infección después de una mordida o rasguño de gato es más frecuente que con perro, y que los síntomas suelen aparecer rápido.
La página de la AAP no lo plantea así. Qué hacer en cada caso —medidas en casa, tratamiento, o cambios mayores— lo valora el pediatra o el alergólogo.
Crear mi cuenta gratis