Las dos cosas se ven parecidas desde el pasillo —un niño gritando de noche— y se manejan al revés. La AAP las separa por en qué momento de la noche ocurren y por si el niño se despertó o no.
Sección 01La pesadilla
Son sueños atemorizantes que ocurren en la segunda mitad de la noche, cuando los sueños son más intensos. La AAP indica que pueden empezar desde los 6 meses y que alcanzan su punto máximo entre los 3 y los 12 años. El niño se despierta llorando o con miedo, y le cuesta volver a dormirse.
Lo recomendado por la AAP:
- Ir con él lo más rápido posible.
- Asegurarle que uno está ahí y que no dejará que nada le suceda.
- Animarlo a contar lo que pasaba en el sueño, y recordarle que los sueños no son reales.
- Permitirle dejar una luz prendida si eso lo hace sentir mejor.
- Cuando esté listo, animarlo a volver a dormir.
- Revisar si hay algo en el cuarto que lo esté asustando —una sombra, por ejemplo— y quitarlo.
Sección 02El terror nocturno
Ocurre en las etapas de sueño más profundo, que se dan al comienzo de la noche, normalmente antes de que los papás se acuesten. Es más frecuente en niños pequeños y preescolares.

Durante un terror nocturno el niño puede llorar descontroladamente, transpirar, temblar, respirar rápido, tener una mirada aterrorizada o vidriosa, gritar, patear, no reconocer al adulto e incluso intentar empujarlo si trata de abrazarlo.
«A diferencia de una pesadilla, el niño no recordará el terror nocturno.»
La AAP añade el dato que baja la angustia: pueden durar hasta 45 minutos, aunque la mayoría son mucho más cortos, y la mayoría de los niños vuelve a dormirse después porque en realidad no se despertó. Su frase sobre a quién le afecta es clara: «no afecta a los niños, solo a los padres».
Sección 03Qué hacer entonces
- Mantener la calma.
- Asegurarse de que no pueda hacerse daño: si intenta salir de la cama, impedírselo con suavidad.
- Esperar. Después de un rato breve suele relajarse y volver a dormir tranquilo.
- Avisarle a quien lo cuide qué son y qué hacer.
Sección 04Sonambulismo y hablar dormido
Ocurren también en sueño profundo. El niño puede tener la mirada perdida, no responder y ser muy difícil de despertar. La AAP señala que la mayoría vuelve sola a la cama y no recuerda haberse levantado, y que tiende a ser hereditario.
La indicación central es no intentar despertarlo: llevarlo con cuidado a la cama. Y preparar la casa: quitar cosas con las que pueda tropezarse, trabar las puertas exteriores y bloquear las escaleras.
La AAP remite al médico del niño si los terrores nocturnos continúan, y al pediatra ante cualquier pregunta o inquietud sobre los hábitos de sueño. La página no ofrece umbrales de frecuencia ni criterios de gravedad para resolverlo en casa.
A qué hora pasó también es información
Anotar la hora del episodio ayuda a distinguir lo que ocurre al inicio de la noche de lo que ocurre en la madrugada, que es justo la diferencia que describe la AAP.
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Esa combinación —al comienzo de la noche, sin reconocer al adulto, sin recordarlo al día siguiente— es la que la AAP describe como terror nocturno, no como pesadilla. Y añade que el niño en realidad no se despertó.
Lo que recomienda ahí es mantener la calma, evitar que se haga daño y esperar. Si los episodios continúan, la propia página indica hablarlo con el médico del niño.
Según la AAP, la pesadilla ocurre en la segunda mitad de la noche y el niño se despierta y la recuerda; el terror nocturno ocurre en sueño profundo al comienzo de la noche y el niño no lo recuerda porque en realidad no se despertó.
La AAP indica que pueden durar hasta 45 minutos, aunque la mayoría son mucho más cortos.
No. La AAP indica no intentar despertarlo, sino llevarlo con cuidado a la cama, y preparar la casa quitando obstáculos, trabando puertas exteriores y bloqueando escaleras.
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