La AAP publica un dato que reordena las prioridades: las formulaciones líquidas están involucradas en más del 80 % de los errores de medicación pediátrica en el hogar. No los medicamentos raros, ni los recetados difíciles. Los líquidos — que son casi todo lo que se le da a un bebé.
Sección 01Por qué se equivoca gente que sabe lo que hace
En un estudio que la propia AAP cita, tras el alta de urgencias casi la mitad de los cuidadores dio una dosis desviada en más del 20 % de lo prescrito, y uno de cada cuatro se desvió más del 40 %. Las causas que enumera son deprimentemente cotidianas:
- Confundir las unidades de medida.
- Una barrera de idioma con las instrucciones.
- Varios medicamentos a distintas horas.
- Más de un cuidador dando las dosis.
- Usar una cucharita de cocina para una cantidad que exige precisión.
Sección 02Las tres reglas que la AAP pide
| Regla | Por qué |
|---|---|
| Solo mililitros, con la abreviatura «ml» | Evita el peor error de todos: confundir unidades. La AAP pide evitar las unidades de cuchara y las no métricas. |
| Jeringa oral cuando la precisión es esencial | En especial para dosis pequeñas y para niños pequeños. Da la cantidad correcta más fácilmente que cualquier cuchara. |
| El medidor que trae el envase | Y si el producto no trae uno, se pide en la farmacia. No se sustituye por cubiertos. |
La AAP señala que los esquemas que alternan dos medicamentos de forma continua son difíciles de seguir y propensos a errores, salvo que vengan acompañados de instrucciones y gráficos explícitos. Si tu pediatra indica algo así, pídele que te lo escriba con horas.
Sección 03Los medicamentos de venta libre no son inocuos por ser de venta libre
La AAP lo dice sin rodeos: «no se necesita receta médica para comprar medicamentos de venta libre. Sin embargo, al igual que los medicamentos con receta, los medicamentos de venta libre pueden ser peligrosos si se toman en exceso». Y publica edades mínimas que conviene tener a la mano:
- Los medicamentos para tos y resfriado: no se recomiendan antes de los 4 años y no se administran antes de los 2.
- Los descongestionantes orales: no se recomiendan antes de los 4 años, salvo indicación médica.
- Las gotas y aerosoles nasales descongestionantes medicados: nunca se le dan a un bebé.
- La difenhidramina: no antes de los 6 años sin indicación del pediatra.
- El ibuprofeno: no antes de los 6 meses, salvo indicación médica.
- El naproxeno: aprobado solo a partir de los 12 años.
- La aspirina y los productos con salicilato —incluidos el subsalicilato de bismuto y el aceite de gaulteria—: no, salvo que el médico lo indique, por su relación con el síndrome de Reye.
Dos apuntes más que ahorran dinero y sustos: las soluciones salinas son la opción más segura para la congestión, y los antidiarreicos no suelen servir para la diarrea infecciosa y pueden prolongarla — para eso están las soluciones de electrolitos orales.
La dosis se calcula por el peso. Si no sabes el peso, no estás calculando: estás estimando.

Sección 04Cómo se calcula la dosis, y quién la calcula
La AAP indica que la dosis se calcula por el peso del niño y que, si no se conoce, se usa la que la etiqueta indique por edad. También pide evitar los productos combinados, para no darle dos veces el mismo ingrediente sin darse cuenta.
Este artículo no publica cantidades a propósito. La dosis y la frecuencia se fijan con el peso del niño enfrente, y quien las fija es su pediatra — la primera vez que le des un medicamento de venta libre a un bebé, la AAP pide expresamente consultarlo con él o con el farmacéutico. Si después de un medicamento aparece dificultad para respirar, vómitos, hinchazón de la cara o la boca, o una erupción, busca ayuda de inmediato en el número de emergencias de tu ciudad.
Anotar la hora es lo que evita la dosis doble
La AAP pide anotar la hora de cada dosis, sobre todo cuando hay más de un cuidador. Con el registro en el celular la pregunta «¿ya le tocó?» deja de contestarse de memoria, que es justo donde nace el error.
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La AAP pide expresamente no usar unidades de cuchara y dar las cantidades solo en mililitros. Una cuchara de cocina no está calibrada y es una de las causas de error que el propio informe enumera.
La solución es de un peso: en la farmacia dan jeringas orales, y la AAP recomienda pedir una si el producto no trae medidor. Vale la pena tener una en casa antes de necesitarla, no en medio de una noche con fiebre.
Con el vaso o la jeringa que trae el envase, y en mililitros. La AAP recomienda jeringas orales cuando la precisión es esencial —dosis pequeñas y niños pequeños— y pide evitar las unidades de cuchara. Si el producto no trae medidor, se pide uno en la farmacia.
La AAP indica que no se recomiendan antes de los 4 años y que no se administran antes de los 2. Los descongestionantes orales tampoco se recomiendan antes de los 4 años salvo indicación médica, y las gotas o aerosoles nasales medicados nunca se le dan a un bebé.
La AAP señala que el ibuprofeno no se usa antes de los 6 meses salvo indicación médica. La dosis, en cualquier caso, la fija el pediatra según el peso del niño.
Por su relación con el síndrome de Reye. La AAP indica no dar aspirina ni productos con salicilato —incluidos el subsalicilato de bismuto y el aceite de gaulteria— salvo que el médico lo indique.
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