La primera vez asusta. La quinta vez del día ya no asusta, pero deja una duda: ¿esto es normal o le está pasando algo?
El gastroenterólogo pediátrico Anthony Porto lo responde en la página de la American Academy of Pediatrics con una frase que ordena todo lo demás:
Todos los bebés regurgitan, y a veces parece que todo lo que comen su estómago lo devolviera.
Dr. Anthony Porto, MD, MPH, FAAP · AAP, HealthyChildrenSección 01Dos siglas que se parecen y no son lo mismo
| RGE | ERGE | |
|---|---|---|
| Qué es | El contenido del estómago sube al esófago, y a veces sale por la boca y la nariz. | El mismo reflujo, pero asociado a otros síntomas o persistiendo después de la infancia. |
| ¿Es enfermedad? | No. La AAP dice que «se considera normal». | Sí. Es la que lleva la «E» de enfermedad. |
| Cómo está el bebé | Tranquilo. No está de mal humor ni parece tener dolor; incluso puede sentirse mejor después. | Con complicaciones del reflujo ácido. |
De ahí sale el apodo que usa la propia AAP: a los del primer grupo los llama «bebés felices que regurgitan». La ropa dice una cosa y el bebé dice otra, y en el consultorio pesa más lo que dice el bebé.
El nombre que usa la AAP: «bebés felices que regurgitan». La ropa dice una cosa; el bebé dice otra.
Sección 02Cuándo empieza y cuándo se va
El RGE tiene una curva bastante predecible, y saberla ayuda a no vivirlo como algo que empeora sin fin. Según la AAP:
- Suele empezar a las dos o tres semanas de vida.
- Llega a su punto más alto entre los cuatro y los cinco meses.
- En la mayoría de los bebés nacidos a término, los síntomas se resuelven por completo entre los 9 y los 12 meses.
No se va porque se haga algo: se va porque el tracto digestivo superior madura. Y en el camino ayudan cosas que van a pasar de todos modos —el mejor control de la cabeza, poder sentarse y la llegada de los sólidos—.
Entre el esófago y el estómago hay un anillo de músculo, el esfínter esofágico inferior, que se relaja para dejar pasar el alimento y vuelve a cerrarse. Cuando todavía no está del todo desarrollado, o se abre en el momento equivocado, lo que ya estaba adentro se regresa. Un estómago lleno o un cambio brusco de posición después de comer empujan a favor.

Sección 03Lo que la AAP sugiere en los primeros meses
El tratamiento de primera línea, tanto para el RGE como para la ERGE, son cambios de estilo de vida: de alimentación y de posición. En palabras de la propia página, para la mayoría de los bebés que regurgitan es un tema de tiempo.
- Eructos en las pausas naturales.
No al final nada más: en las pausas que el propio bebé hace mientras come.
- Derecho después de la toma.
La AAP habla de mantenerlo erguido hasta media hora después de alimentarlo, vigilándolo de cerca durante todo ese rato.
- Tomas más pequeñas y más seguidas.
Con una condición que la página subraya: asegurándose de que coma lo suficiente para crecer y desarrollarse con normalidad.
La AAP es literal: «Nunca agregue sólidos al biberón a menos que su pediatra se lo aconseje». Espesar la fórmula existe como opción, pero es una indicación médica, no un truco casero.
Sección 04Lo que sí se le cuenta al pediatra
La página enumera señales por las que llamar, y ninguna tiene que ver con la cantidad que sale. Tienen que ver con el bebé:
- Se niega a comer.
- Llora o se arquea hacia atrás mientras come, como si le doliera.
- Hay sangre o color verde en lo que regresa.
- El reflujo aumenta en frecuencia o sale con fuerza.
- El estómago se ve hinchado o distendido, o se siente duro.
- Aparecen síntomas respiratorios, como sibilancias y tos.
- No parece aumentar de peso, o moja y ensucia menos pañales que antes.
Qué significa cada una y qué hacer con ellas lo decide su pediatra, que va a revisar los patrones de alimentación y a graficar peso y talla en la gráfica de crecimiento. Esa gráfica es, en buena medida, la que distingue el reflujo normal de lo demás.
El día completo, no la anécdota
Cuando el pediatra pregunta cómo va comiendo y cuántos pañales moja, la respuesta útil no es «creo que igual». En Kangu tomas, pañales y peso quedan en el mismo lugar y se leen de un vistazo.
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No necesariamente, y la AAP no usa la cantidad como criterio: usa cómo está el bebé y cómo va creciendo. Un bebé que regurgita seguido pero está tranquilo, come bien y sube de peso encaja en lo que la página describe como reflujo normal.
La señal que sí pide reportar es la contraria: que no parezca aumentar de peso, o que moje y ensucie menos pañales que antes. Eso lo evalúa el pediatra con la gráfica de crecimiento enfrente.
Y para llegar a esa consulta con datos en vez de impresiones, Kangu guarda las tomas, los pañales y las mediciones de peso y talla en la misma línea de tiempo.
El RGE es el reflujo a secas: el contenido del estómago sube al esófago. La AAP dice que en los niños se considera normal y no es una enfermedad. La ERGE es cuando ese reflujo se asocia a otros síntomas o persiste después de la infancia, y sí se trata como enfermedad.
Según la AAP, el RGE suele empezar a las dos o tres semanas de vida, llega a su pico entre los cuatro y los cinco meses, y en la mayoría de los bebés nacidos a término se resuelve por completo entre los 9 y los 12 meses, conforme madura el tracto digestivo superior.
Solo si el pediatra lo indica. La AAP lo dice con todas sus letras: nunca agregue sólidos al biberón a menos que su pediatra se lo aconseje.
Que se niegue a comer, que llore o se arquee hacia atrás mientras come, que haya sangre o color verde en el reflujo, que aumente en frecuencia o salga con fuerza, que el estómago se sienta duro o distendido, que aparezcan sibilancias y tos, o que no aumente de peso y moje menos pañales.
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