«Para el tercer cumpleaños de su hijo, los “terribles dos” habrán terminado oficialmente y comienzan los “mágicos años” de los tres y cuatro.»
Así abre la AAP su página de logros de esta edad, y el nombre no es adorno: describe un tiempo en que en el mundo del niño predominará la fantasía y una imaginación vívida. Esto es lo que enumera para esos dos años.
Sección 011 · Movimiento
- Brinca y se para en un pie hasta por cinco segundos
- Sube y baja las gradas sin apoyo
- Patea una pelota hacia adelante
- Lanza la pelota por encima del hombro
- Atrapa la pelota en rebote la mayoría de las veces
- Se mueve hacia adelante y hacia atrás con agilidad
Sección 022 · Manos y dedos
- Copia figuras cuadradas
- Dibuja a una persona con dos a cuatro partes del cuerpo
- Usa las tijeras
- Dibuja círculos y cuadrados
- Comienza a copiar algunas letras mayúsculas

Sección 033 · Lenguaje
- Comprende mejor el concepto de «igual» y «diferente»
- Ha dominado algunas reglas básicas de gramática
- Se expresa con oraciones de cinco a seis palabras
- Habla lo suficientemente claro para que lo entiendan extraños
- Cuenta historias
Ese cuarto punto es el más útil de toda la lista para el día a día: que lo entienda alguien que no vive con él. En casa uno traduce sin darse cuenta.
Sección 044 · Pensamiento
- Nombra correctamente algunos colores
- Comprende el concepto de contar y puede saberse algunos números
- Aborda los problemas desde un solo punto de vista
- Comienza a tener un sentido más claro del tiempo
- Sigue órdenes de tres partes
- Recuerda partes de una historia
- Participa en juegos de fantasía
Sección 055 · Con los demás, y consigo mismo
- Le interesan nuevas experiencias
- Coopera con otros niños
- Juega a «mamá» o «papá»
- Tiene cada vez más inventiva en juegos de fantasía
- Se viste y se desviste
- Negocia soluciones para los conflictos
- Es más independiente
- Imagina que muchas imágenes no familiares pueden ser «monstruos»
- Se ve a sí mismo como una persona plena, que implica cuerpo, mente y sentimientos
- A menudo no puede distinguir entre fantasía y realidad
Vale la pena leer juntos los dos últimos: ya se piensa a sí mismo como una persona completa —cuerpo, mente y sentimientos— y todavía no separa fantasía de realidad. Los monstruos de la noche y las negociaciones de la tarde salen del mismo lugar.
La propia AAP lo advierte: cada niño se desarrolla a su manera y es imposible predecir exactamente cuándo o cómo va a perfeccionar una destreza. Pide no alarmarse si el camino toma un rumbo un poco distinto, y a la vez enumera señales de posible retraso para avisarle al pediatra. Esa lista no se autoevalúa en casa: si algo de lo que ves te inquieta, eso es exactamente lo que se lleva a la consulta, y quien lo valora es su pediatra.
La primera vez que lo entendió un extraño
Los logros de esta edad no llegan un día concreto: se notan en retrospectiva. Cuando quedan anotados con su fecha, la consulta del niño sano deja de depender de la memoria.
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La AAP incluye en los logros de esta edad que el niño imagine que muchas imágenes no familiares pueden ser «monstruos», y que a menudo no pueda distinguir entre fantasía y realidad. No es un problema de conducta: es el desarrollo funcionando.
La misma página describe estos como los años en que la fantasía y una imaginación vívida predominan en su mundo. Convencerla con lógica va a servir poco justamente por eso.
La AAP indica que entre los tres y los cuatro años se expresa con oraciones de cinco a seis palabras y que habla lo suficientemente claro para que lo entiendan personas ajenas a la familia.
La AAP ubica el uso de las tijeras entre los logros de destreza manual de los tres a los cuatro años, junto con copiar figuras cuadradas, dibujar círculos y cuadrados y empezar a copiar algunas letras mayúsculas.
Sí. La AAP lo incluye expresamente entre los logros sociales y emocionales de esta edad: a menudo no puede distinguir entre fantasía y realidad.
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