Las listas de «qué no comer en el embarazo» circulan por todos lados y casi siempre dicen lo mismo: nada de sushi, nada de embutidos, cuidado con los quesos. La parte que suele faltar es la más importante — cuál queso, y por qué.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) publica una página dedicada a esto, y trae un dato que en México se lee distinto que en cualquier otro país.
Sección 01La cifra
Es la cifra que publica la FDA. Para una embarazada en general, el riesgo es de 10 veces más que el de otro adulto sano. Y la propia FDA nombra la razón que lo explicaría: el mayor consumo de alimentos susceptibles a la contaminación, «como los quesos tipo fresco».
Las mujeres embarazadas de origen hispano tienen aproximadamente 24 veces más probabilidades de contraer listeriosis que otros adultos sanos. Esta mayor incidencia puede estar relacionada con el mayor consumo de alimentos altamente susceptibles a la contaminación por L. monocytogenes, como los quesos tipo fresco.
U.S. Food and Drug AdministrationLa FDA agrega, citando a los CDC, que se estima que 1 de cada 6 casos de esta bacteria ocurre en mujeres embarazadas. Las cifras son de Estados Unidos: no hay una equivalente para México en esa página. Lo que sí se traslada íntegro es el alimento que la FDA señala.
Sección 02El detalle que cambia la compra
En casi todas las listas que circulan, la regla se resume en «que sea pasteurizado». Con los quesos tipo fresco, la FDA hace una excepción explícita:
Quesos tipo fresco, como queso fresco, queso blanco y requesón, elaborados con leche pasteurizada o no pasteurizada.
Está en su lista de «evite comer», textual. Y lo repite en la lista de lo que sí se puede: «Quesos elaborados con leche pasteurizada, excepto los quesos tipo fresco elaborados con leche pasteurizada». La pasteurización cubre a los demás quesos; a estos no.
Sección 03Por qué la pasteurización no alcanza aquí
La Listeria monocytogenes tiene una característica que la separa del resto de las bacterias de los alimentos, y la FDA la pone al principio de todo:
A diferencia de muchas otras bacterias transmitidas por los alimentos, la L. monocytogenes puede crecer en temperaturas frías, incluso dentro de refrigeradores.
U.S. Food and Drug AdministrationAhí está la explicación. Un queso fresco de alta humedad, refrigerado y listo para comer, puede contaminarse después de la pasteurización —en el manejo, el corte, el empaque— y la bacteria sigue creciendo en el refrigerador. El proceso limpió la leche; no protege lo que pasa después.
Sección 04La lista completa, tal como la publica la FDA
| ⛔ Evita comer | ✅ Sí puedes comer |
|---|---|
| Perros calientes, fiambres y carnes frías, salvo recalentados hasta que estén bien calientes | Patés o pastas de carne enlatados o de anaquel |
| Leche no pasteurizada (cruda) y alimentos que la contengan | Leche pasteurizada y alimentos que la contengan |
| Quesos elaborados con leche cruda | Quesos de leche pasteurizada, excepto los tipo fresco |
| Quesos tipo fresco —queso fresco, queso blanco, requesón—, con leche pasteurizada o sin pasteurizar | — |
| Patés o pastas de carne refrigeradas | Productos del mar ahumados enlatados o de anaquel |
| Productos del mar ahumados refrigerados, salvo dentro de un plato cocido como una cazuela | Esos mismos pescados, si van cocidos dentro de un guisado |
Sobre los pescados ahumados, la FDA aclara cómo reconocerlos: salmón, trucha, pescado blanco, bacalao, atún o caballa etiquetados como «estilo nova», «dorado», «arenque ahumado», «ahumado» o «seco», en la sección de refrigerados o en la barra de la tienda.

Sección 05Lo que sí depende de ti: la temperatura
- Refrigerador a 4 °C, congelador a −18 °C
La FDA pide colocar un termómetro dentro del refrigerador y revisarlo con regularidad. Por encima de los 4 °C, la probabilidad de que la bacteria crezca sube.
- La regla de las dos horas — una si hace calor
Nada que necesite refrigeración se queda fuera más de dos horas. Y si el ambiente pasa de los 32 °C, el plazo baja a una hora. Aplica igual a las sobras y a la comida para llevar.
- Lo listo para comer, cuanto antes
Lácteos, carne, aves, mariscos, frutas y verduras ya preparados: mientras más tiempo pasan en el refrigerador, más probabilidad hay de que la bacteria crezca.
- Limpiar los derrames de inmediato
La FDA lo pone como consejo aparte: paredes y estantes con agua caliente y detergente suave, y una revisión semanal de lo vencido.
Sección 06Los síntomas, y por qué la ausencia de síntomas no tranquiliza
La FDA enumera lo que puede aparecer: fiebre, dolores musculares, náuseas, vómito, diarrea, dolor de cabeza, rigidez en el cuello, confusión, pérdida del equilibrio y convulsiones. Pueden tardar días o semanas en presentarse.
Textual de la FDA: «Si bien una embarazada puede tener solo una enfermedad leve similar a la gripe o puede no sentirse enferma en absoluto, la listeriosis puede provocar un aborto espontáneo, muerte del bebé en gestación, bebé con bajo peso al nacer, problemas de salud para el recién nacido o incluso la muerte del bebé». Sentirse bien no descarta nada. Por eso la prevención pesa más que la vigilancia de síntomas, y por eso cualquiera de los síntomas de arriba es motivo de consulta inmediata.
La página de la FDA que sustenta este artículo trata específicamente de Listeria monocytogenes. El mercurio en pescados, la toxoplasmosis y el alcohol tienen cada uno sus propias recomendaciones y su propia conversación con el ginecólogo.
Las dudas que salen entre consulta y consulta
Kangu lleva la cuenta de la semana de embarazo y de las citas. Las preguntas que aparecen en el súper —esta y las que vengan— se anotan ahí y llegan completas a la siguiente consulta, en vez de recordarse al salir del consultorio.
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Lo primero: el queso fresco de la lista es el de tipo fresco sin cocinar. La FDA aclara que los fiambres y los mariscos ahumados dejan de estar en la lista cuando se recalientan bien o se cocinan dentro de un platillo, y el mismo principio de calor aplica a un queso derretido en el comal.
Aun así, si aparece fiebre, dolor de cabeza, rigidez en el cuello o cualquiera de los síntomas que enumera la FDA, la indicación es consultar de inmediato al médico y mencionarle qué se comió y cuándo.
La FDA nombra por su nombre tres: queso fresco, queso blanco y requesón, y los agrupa bajo la categoría «quesos tipo fresco». No publica un catálogo por marca ni por queso mexicano.
El criterio que sí da es claro: los quesos de leche pasteurizada están permitidos salvo los de tipo fresco. Un queso duro, madurado y pasteurizado no está en la lista de evitar. Para un queso concreto que te deje en duda, esa pregunta es del ginecólogo.
No de forma absoluta. La FDA los pone en la lista de evitar «a menos que se recalienten hasta que estén bien calientes». El jamón de la torta fría entra en la lista; ese mismo jamón salteado hasta que echa vapor, no.
La FDA pide evitar los quesos tipo fresco —queso fresco, queso blanco y requesón— tanto si están hechos con leche pasteurizada como si no. Es la excepción a la regla general de que un queso pasteurizado es seguro.
Porque la Listeria monocytogenes puede crecer en frío, incluso dentro del refrigerador, según la propia FDA. Un queso fresco puede contaminarse después de la pasteurización, durante el manejo o el empaque, y la bacteria sigue creciendo refrigerada.
La FDA publica que una embarazada tiene aproximadamente 10 veces más probabilidades de contraerla que otro adulto sano, y una embarazada de origen hispano, 24 veces. Puede provocar aborto espontáneo, parto prematuro, bajo peso al nacer o la muerte del bebé, incluso cuando la mamá casi no se siente enferma.
A 40 °F (4 °C) o menos, y el congelador a 0 °F (−18 °C), según la FDA. Recomienda colocar un termómetro dentro y revisarlo con regularidad, porque esta bacteria crece en frío.
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