Sección 01Qué es
La AAP lo define como una enfermedad crónica de las vías respiratorias: se inflaman, se estrechan y producen más moco, y por eso pasar el aire cuesta trabajo. Es común: la AAP habla de aproximadamente 1 de cada 10 niños en Estados Unidos, y hasta un 25 % en algunas comunidades. En su página sobre desencadenantes cita a los CDC con otra cifra, 1 de cada 12 niños — dos mediciones distintas del mismo país, no un error.
Suele venir acompañada. La AAP lo llama la marcha alérgica o atópica: eccema, alergia alimentaria, rinitis alérgica y asma tienden a aparecer en el mismo niño, muchas veces en ese orden.
Sección 02Por qué tarda el diagnóstico
La prueba que mide qué tanto aire sale y a qué velocidad es la espirometría, y requiere que el niño sople siguiendo instrucciones. La AAP señala que por lo general solo se puede hacer en mayores de 7 años. Antes de esa edad no hay una prueba única que confirme el asma, así que el médico se apoya en la historia de los síntomas, el examen físico y los antecedentes familiares de asma y alergias.
Si el pediatra no pone el nombre «asma» después del primer episodio de sibilancias, no está evadiendo. Está haciendo lo que la AAP describe: mirar el patrón a lo largo del tiempo, porque en un niño chico un solo episodio con un catarro no distingue una cosa de la otra.
Sección 03La herramienta que sí existe para los chiquitos
La AAP describe el índice predictivo de asma (API), pensado para niños de 3 años o menos que ya tuvieron cuatro o más episodios de sibilancias. Se considera positivo si además cumplen uno de dos criterios mayores o dos de tres menores:
| Criterios mayores (basta uno) | Criterios menores (hacen falta dos) |
|---|---|
| Asma en un progenitor biológico | Alergia alimentaria |
| Eccema diagnosticado | Eosinófilos altos en sangre |
| — | Sibilancias fuera de un catarro |
Salió de un estudio que siguió a unos 1,000 niños. Hay una herramienta posterior, el PARS, que suma seis factores y salió de un estudio de Cincinnati. Un índice positivo estima riesgo, no diagnostica, y uno negativo tampoco descarta: quien lo aplica y lo interpreta es el médico.
Sección 04Los nueve desencadenantes que enumera la AAP
- Infecciones virales — el catarro común es el disparador más frecuente en niños pequeños.
- Humo de tabaco y otros contaminantes del aire.
- Alérgenos de interiores — ácaros, cucarachas, moho.
- Alérgenos al aire libre — polen, pastos.
- Animales peludos.
- Aire frío y los cambios de clima.
- Ejercicio.
- Insectos.
- Estrés.
La lista es general. Cuáles son los de tu hijo se descubre observando: qué había alrededor las últimas cinco veces que le pasó.

Sección 05El plan de acción, en semáforo
La AAP describe el plan de acción contra el asma como un papel que el médico llena junto con la familia y que se organiza por colores:
- Zona verde
El niño está bien. Dice qué se hace todos los días para mantenerlo así.
- Zona amarilla
Empiezan los síntomas. Dice qué hacer en ese momento y a quién avisar.
- Zona roja
Es una crisis. Dice qué hacer de inmediato y a dónde ir.
En niños mayores el plan puede apoyarse en un medidor de flujo máximo para saber en qué zona está sin adivinar. Qué medicamento va en cada zona, en qué momento y en qué cantidad lo escribe el médico: aquí no se reproduce ninguno.
El plan solo sirve si está donde ocurre el episodio. Una copia en casa, otra en la guardería o la escuela y otra con quien lo cuide. Y una foto en el celular, que es la que siempre está a la mano.
Un plan escrito convierte una emergencia en una instrucción que ya estaba resuelta.
Anota el patrón, no solo el episodio
Cada vez que le pase, apunta en Kangu qué había alrededor: catarro, humo, un gato, aire frío, correr. Después de cinco anotaciones el patrón se ve solo — y eso es justo lo que el médico necesita para decidir.
Registrar un episodio
No se puede saber con eso solo. La AAP explica que en menores de 7 años no hay una prueba única que lo confirme, porque la espirometría requiere que el niño siga instrucciones, y que el diagnóstico se construye con la historia de los síntomas, el examen físico y los antecedentes familiares.
Lo que sí existe para los chiquitos es el índice predictivo de asma, que se aplica a partir de cuatro o más episodios de sibilancias en menores de 3 años y estima riesgo. Llevar anotado cuántos episodios ha tenido y con qué es lo más útil que puedes hacer antes de la consulta.
Si quieres que la lista de episodios esté ordenada por fecha cuando llegues al consultorio, guárdala en Kangu.
La AAP indica que por lo general solo se puede hacer en niños mayores de 7 años, porque requiere seguir instrucciones al soplar.
Una herramienta para estimar riesgo en niños de 3 años o menos con cuatro o más episodios de sibilancias. Es positivo con un criterio mayor —asma en un progenitor biológico o eccema— o dos menores. Estima riesgo, no diagnostica.
Las infecciones virales encabezan la lista de la AAP, junto con el humo de tabaco, los alérgenos de interior y exterior, los animales peludos, el aire frío, el ejercicio, los insectos y el estrés.
Para saber qué hacer en cada momento sin decidirlo en caliente. Se organiza en zona verde, amarilla y roja, y lo llena el médico con la familia.
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