Sección 01Qué son y a quién le pasan
Niños en buena condición de salud pueden tener convulsiones durante un episodio de fiebre. El niño puede presentar rigidez o temblores en una parte del cuerpo o en todo el cuerpo.
Pueden darse entre los 6 meses y los 5 años, y sobre todo entre los 12 y los 18 meses.
Suelen ocurrir durante las primeras horas de una fiebre, aunque también pueden aparecer con fiebre leve. Es decir: no hace falta que la fiebre sea alta, ni que lleve días.
Sección 02Qué se ve durante la convulsión
- El cuerpo rígido y sacudidas.
- La mirada perdida.
- Que no reaccione un rato breve.
- Cambios en el ritmo de la respiración o en el color de la piel.
Después, el niño vuelve a la normalidad rápidamente. La AAP anota que suelen durar poco, aunque —de forma poco frecuente— algunas se alargan y esas sí necesitan tratamiento médico.
Sección 03Qué hacer en el momento
Lo que la AAP pide hacer de inmediato tiene un solo objetivo: prevenir una lesión.
- Ponerlo en el suelo o en una cama.
Lejos de objetos duros o afilados.
- Girarle la cabeza hacia un lado.
Para que la saliva o el vómito salgan de la boca.
- No meterle nada en la boca.
La AAP lo dice sin matices: no es posible que se trague su propia lengua.
- Llamar al médico.
La AAP pide llamar de inmediato si el niño tiene una convulsión febril.
La duración exacta a partir de la cual una convulsión deja de ser breve es información clínica, y aquí no va como regla de casa. Lo que sí es claro: llamar de inmediato, y si no logras comunicarte o el niño no vuelve en sí, el número de emergencias en México es el 911.

Sección 04Por qué el pediatra quiere verlo
No por la convulsión en sí. La AAP lo explica con claridad: el médico examinará al niño y determinará y tratará la causa de la fiebre.
Es más importante identificar y tratar la causa de la fiebre que la de la convulsión.
AAP · Las convulsiones febriles, HealthyChildrenPuede indicar una punción lumbar para descartar una infección seria como meningitis, sobre todo en menores de un año. No es un exceso: es descartar lo que importa.
Sección 05Con qué enfermedades aparecen
Con cualquiera que dé fiebre. La AAP nombra un resfriado, la influenza, una infección de oído, un brote de roséola, y también una elevación de la temperatura corporal como un golpe de calor.
La AAP lo aborda de frente: las vacunas pueden dar fiebre, pero las convulsiones febriles después de una vacunación son raras. Y da vuelta al argumento: las vacunas recomendadas ayudan a prevenir las convulsiones febriles que podrían ocurrir con sarampión, paperas, rubéola, varicela, influenza y neumococo.
Sección 06¿Va a volver a pasar?
La AAP anota que tienden a ser hereditarias, y que el riesgo de repetición depende de la edad de la primera:
| Cuándo fue la primera | Probabilidad de que se repita |
|---|---|
| Antes del año | 50 % |
| Después del año | 30 % |
En la mayoría de los niños dejan de ocurrir conforme llegan a la edad escolar, y solo un pequeño número desarrolla epilepsia.
El paracetamol y el ibuprofeno pueden bajar la fiebre, pero no previenen las convulsiones febriles.
Ese punto merece leerse dos veces, porque desarma la culpa más común: no se pudo evitar dándole algo antes. La AAP añade que en general los médicos no recomiendan tratar las convulsiones febriles con medicamentos preventivos.
Escribe lo que viste, antes de que se te borre
El pediatra va a preguntar cómo empezó, qué parte del cuerpo, cuánto duró y cómo estaba después. Escribirlo el mismo día conserva detalles que en dos horas ya no están.
Probarlo gratis
No. La AAP lo indica expresamente: no meterle nada en la boca, porque no es posible que se trague su propia lengua.
Lo que sí hay que hacer es ponerlo en el suelo o en una cama lejos de objetos duros o afilados, girarle la cabeza hacia un lado para que la saliva o el vómito salgan de la boca, y llamar al médico.
Si quieres dejar escrito lo que viste antes de que se te olvide, Kangu lo guarda con fecha y hora.
La AAP indica que suelen ser inofensivas: la mayoría son cortas y no causan daño cerebral, problemas del sistema nervioso, parálisis, discapacidades cognitivas ni la muerte. Las que se alargan sí necesitan tratamiento médico.
Según la AAP, pueden darse entre los 6 meses y los 5 años, sobre todo entre los 12 y los 18 meses, y le ocurren a 3 o 4 de cada 100 niños.
No. La AAP indica que el paracetamol y el ibuprofeno pueden bajar la fiebre pero no previenen las convulsiones febriles, y que en general los médicos no recomiendan tratarlas con medicamentos preventivos.
La AAP señala que el riesgo depende de la edad de la primera convulsión: 50 % si fue antes del año y 30 % si fue después. En la mayoría de los niños dejan de ocurrir conforme llegan a la edad escolar, y solo un pequeño número desarrolla epilepsia.
Crear mi cuenta gratis