Sección 01Los primeros minutos
El niño se cayó, se pegó y llora. Lo primero es cargarlo y calmarlo. La AAP describe que el llanto por el susto y el dolor no debería durar más de 10 minutos, y que una compresa fría durante 20 minutos ayuda con la hinchazón. El chichón que sale después es sangre bajo la piel del cuero cabelludo, no del cerebro: puede verse enorme y no significar nada grave.
Aunque parezca inofensivo, un analgésico dado en casa puede enmascarar justo lo que hay que vigilar. Qué darle, cuánto y cada cuándo lo decide tu pediatra, y por eso la llamada va antes que el frasco.
Sección 02Lo que la AAP pide vigilar
Estas son las señales que la AAP enumera como propias de una lesión más seria. No son una escala de gravedad ni un semáforo para decidir en casa: son motivos para llamar.
- Dolor de cabeza constante, sobre todo si va empeorando.
- Confusión, dificultad para hablar, o que no reconozca a personas conocidas.
- Mareo que no desaparece, tropezarse o dificultad para caminar.
- Vómito que se repite.
- Sangrado o líquido acuoso saliendo de la nariz o de los oídos.
- Dificultad para despertarse, o somnolencia que no es la de siempre.
- Pupilas de tamaño desigual, visión doble o borrosa.
- Palidez que se prolonga, convulsiones, o debilidad en brazos o piernas.
Y si el niño pierde el conocimiento, aunque sea un momento, se llama al número de emergencias.
La propia AAP delimita su artículo: no cubre a menores de 2 años, ni a niños con posible lesión de cuello, con problemas del sistema nervioso, con retrasos del desarrollo, con trastornos de coagulación o cuando hay sospecha de maltrato. En cualquiera de esos casos, la valoración médica no se pospone.
Sección 03Por qué los bebés son otra historia
En bebés y niños pequeños el riesgo es mayor, y la AAP explica por qué: la cabeza pesa mucho en proporción al cuerpo, los músculos del cuello todavía no controlan bien el movimiento y el cráneo es más blando y delgado. Además, un bebé no puede decir que le duele la cabeza ni que ve borroso.
Por eso, a esa edad, la conmoción se ve como cambios de conducta: se pone más irritable, se vuelve más pegado, cambia cómo come y cómo duerme. Y esos cambios pueden aparecer al momento o en los días siguientes.
El informe de un padre o cuidador, con frecuencia, es la herramienta más útil para diagnosticar una conmoción cerebral a esta edad, ya que generalmente los niños no tienen la edad suficiente para comunicarse de forma independiente.
AAP · Conmociones cerebrales en bebés y niños pequeños, HealthyChildrenEs decir: lo que tú notaste que cambió vale más que cualquier estudio, porque el niño todavía no puede contarlo. Vale la pena anotarlo tal cual, con hora.
Anota el golpe con hora, no de memoria
A qué hora fue, de dónde se cayó, cuánto lloró, si vomitó, cómo durmió esa noche. Registrarlo en Kangu conforme pasa convierte tu observación en el dato que el pediatra necesita.
Registrar lo que pasó
Sección 04Las siguientes 24 horas
La AAP describe que un adulto responsable se queda con el niño durante las primeras 24 horas. Y aclara algo que tranquiliza a mucha gente: no hay problema con que se duerma. Si el médico quiere que lo revises cada cierto tiempo mientras duerme, te lo va a decir; esa indicación viene de él, no de internet.
Sobre los estudios: la AAP señala que si el niño está alerta y responde, por lo general no se necesitan radiografías. Y que una tomografía muestra lesión del cerebro, mientras que una radiografía simple solo muestra fracturas del cráneo. Quién los pide y cuándo es el médico.
Sección 05Lo que sí se puede prevenir
- Rejas al principio y al final de las escaleras.
- Protectores en las ventanas; el mosquitero no detiene a un niño.
- Una mano siempre encima cuando el bebé está en el cambiador, la cama o un mueble. Siempre significa siempre.
- Muebles pesados anclados a la pared: cómodas, libreros y pantallas.
- Tapetes antiderrapantes y la silla del coche bien abrochada en cada viaje.

Lo que decide no es qué tan fuerte sonó el golpe, sino cómo se ve el niño en las horas siguientes.
Que llore poco y vuelva a jugar es la señal tranquilizadora que la AAP describe para un golpe leve. Aun así, si tu hijo tiene menos de 2 años, la propia AAP deja ese caso fuera de su descripción de golpe leve: ahí la llamada al pediatra va, aunque parezca que no pasó nada.
Y en cualquier edad, lo que toca es quedarte con él las siguientes 24 horas y vigilar las señales de la lista. Si aparece cualquiera, se llama. Si pierde el conocimiento, se llama a emergencias.
Si quieres llevar a la consulta la hora exacta del golpe y lo que notaste después, Kangu te lo guarda con hora.
La AAP señala que no hay problema con que se duerma. Si el médico quiere que lo revises mientras duerme y cada cuánto, esa indicación te la da él.
No. El chichón es sangre bajo la piel del cuero cabelludo y puede ser muy grande en un golpe leve. Lo que orienta es cómo se comporta el niño después.
No. La AAP indica que si el niño está alerta y responde, por lo general no se necesitan estudios de imagen. Quién los pide es el médico que lo valora.
Por cambios de conducta: más irritable, más pegado, cambios en el sueño y en la alimentación, que pueden aparecer en los días siguientes. La AAP subraya que el reporte de los papás suele ser la herramienta más útil para el diagnóstico a esa edad.
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